El agradecimiento generoso de Rudyard Kipling

Rudyard Kipling

El hijo de Rudyard Kipling pasó algún tiempo enfermo y por fortuna para el escritor, dio con una enfermera verdaderamente dedicada, atenta y cariñosa que cuidó de su primogénito como pocas personas podrían siquiera haber imaginado.

Kipling estuvo muy agradecido a la muchacha y en el momento de despedirse de ella le llamó aparte y le explicó que su agradecimiento era tal que tenía a bien regalarle un objeto personal que para él tenía mucho valor y que posiblemente podría granjearle a ella algo de dinero si alguna vez se veía necesitada y accedía a venderlo.

La muchacha cogió el regalo verdaderamente agradecida, pensando que en el mejor de los casos, podría sacar un dinerillo extra por él al cabo de unos años.

Cuando llegó el momento de la necesidad y se acordó de dicho libro, no dudó en venderlo… y casi se desmaya al enterarse de que la cifra que había alcanzado por la venta le permitiría vivir (y muy holgadamente además) durante el resto de su vida.

¿Cómo es posible que eso hubiera pasado?

Muy sencillo, Kipling le había regalado el manuscrito original de El Libro De La Selva, con lo que la muchacha nadó en la abundancia desde el mismo instante de la venta hasta el fin de sus días.

Más información – Anécdotas de escritores

Foto – Por la Calle de Alcalá


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