Doris Lessing contra la doble moral yanqui

Doris Lessing

La escritora Doris Lessing habló así sobre la doble moral estadounidense que permite mostrar escenas de violencia explícita en libros y formatos audiovisuales, pero que es demasiado puritana para con el sexo.

Sin duda sus afirmaciones son acertadas y se trata de un testimonio verdaderamente valioso para comprender la manera de proceder y de censurar según qué en el mal llamado país de la libertad. Sin duda una muestra de hipocresía que Lessing supo denunciar a la perfección con este buen ejemplo.

“Hay una serie de falacias que no admito. Se nos habla de sexo todo el tiempo, se debate en la televisión si es mejor el orgasmo vaginal o el del clítoris, y además se lo etiqueta. El sexo es siempre diferente, en los diferentes momentos de nuestra vida, es diferente en las diferentes personas y diferente con la misma persona. Pero me enerva que se prefiera etiquetarse lo que se puede clasificar, ordenar, escalonar, y no lo que es cambiante, a veces bueno y a veces malo. Se puede follar con el Tom o Dick habitual pero las cosas más turbias del sexo sólo se pueden explorar con alguien con quien se comparten consonancias, bastante infrecuentes, de gusto, carácter y fantasía. En Martha Quest hablo de Martha tendida en la bañera, contemplando su desnudez, mientras fuera se oyen el estruendo y los golpes provocados por una tormenta, y su patrona espera para prepararle una taza de té y reñirla por algo. Cuando lo escribí, tuve muchas dudas sobre si debía describir el gozo en su vello púbico, joven y brillante, con sus tres perfectos remolinos. Pero supe que traería problemas y, si se trataba de una cuestión de principios, no lo consideraba esencial. Más adelante, en los años setenta, escribí una narración titulada One off the Short List, y en ella se habla de una mujer que tiene matas de pelo dorado en los sobacos. Un editor norteamericano, y luego unas revistas, se negaron a editar el cuento debido a esta alusión. No obstante, en Norteamérica se pueden narrar todo tipo de asesinatos, torturas, violaciones, horrores de la guerra, y crueldades. Pero nada de pelo de sobaco en una historia sobre seducción y sexo. No obstante, yo insistí, porque por aquel entonces sí se había convertido ya para mí en una cuestión de principios”

Más información – Anécdotas de escritores

Foto – Las Historias

Fuente – Hamyguito


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