Desde el otro lado

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La línea que separa lo natural de lo sobrenatural es delgada y elástica. Y su nombre, “costumbre”. A veces basta con un pequeño cambio de perspectiva, con mirar de forma distinta la realidad, para que la línea se rompa y descubramos la magia, maravillosa o terrible, que se esconde bajo lo que en principio nos parecía tranquilizadoramente cotidiano.

Pensemos en algo tan inocente como la grabación de sonidos e imágenes. Algo trivial, normal en nuestra época tecnológica; y, sin embargo, se pueden hacer tantas cosas con una cámara y un televisor…, entre ellas evocar a personas que murieron hace años, verlas y escucharlas hablándonos desde el otro lado del espacio y el tiempo. ¿No es lo mismo que nos prometían los viejos espiritistas con sus ouijas y sus tablas planchett?

Muchos le han buscado las cosquillas a la realidad, escudriñándola desde distintos puntos de vista, intentando atisbar el otro lado. Julio Cortázar lo hizo con su pluma en la soledad de un escritorio y también por las calles de Buenos Aires, París y otras ciudades, paseando y observando, siendo consciente de que tras cada esquina puede agazaparse lo extraño dispuesto a echarte la zancadilla.

Pero es mejor que nos lo cuente él mismo. Así pues, juntemos nuestras manos e invoquemos su espíritu.

(El fragmento del enlace anterior pertenece a un documental que en su día emitieron en La 2, dirigido por Tristan Bauer en 1994. Puede verse troceado en www.youtube.com, así como la mítica entrevista de 1977 en “A fondo”, de TVE. Ambos documentos son auténticas joyas.) 


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