Del manga al videojuego: Marmalade Boy

Marmalade Boy, ya lo hemos dicho alguna vez, es una obra que significó un antes y un después en nuestro mercado editorial. De hecho, primero nos llegó su serie de anime de 76 episodios, que se emitía en La 2 con el nombre de La Familia Crece a finales de los noventa. Pero el éxito que tuvo fue tal que Planeta se atrevió a traernos el manga, en un momento en el que el shôjo o manga para chicas prácticamente no tenía presencia entre los cómics japoneses publicados en castellano. Y volvió a triunfar, hasta el punto que recientemente tuvo una reedición en formato kanzenban.

Y además de una película de 30 minutos y 10 novelas basadas en la historia, la obra cumbre de Wataru Yoshizumi generó una cantidad enorme de merchandising. Por supuesto (si no fuera así no hablaríamos de ella en esta sección), también se hicieron videojuegos, distribuidos por Bandai. El primero de ellos fue para la Gameboy, en 1995, justo cuando finalizaba la publicación serializada en la revista Ribon.

Como ya hemos visto alguna vez, el género de este juego es el de las aventuras de texto, un primo lejano del rol que consiste en leer mucho y tomar decisiones que influirán en el desarrollo de la historia. Meses más tarde, todavía en 1995, salía la versión para Super Nintendo.

Con las lógicas diferencias gráficas, siendo la más evidente la del color, el juego era básicamente como el de la versión portátil: una aventura de texto. Es por eso que ninguno de los dos salió de Japón, a pesar de que el manga y el anime sí lo hicieran y con gran éxito. El género gusta bastante a los nipones, pero ellos mismos dudan de que pueda funcionar en Occidente. Por lo tanto, nos queda recurrir a la importación y, naturalmente, aprender japonés. ¿Alguien se atreve?


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