De color de rosa.

 

Precisamente no es como muestra el título , el tono de esta maravillosa historia.Travesuras de la niña mala, la última novela de MarioVargas LLosa nos acompaña en el descubrimiento de ese sentimiento llamado amor; Durante su larga vida como traductor Ricardo Somorcucio debe soportar la condena que el destino le regala en forma de devoción a una mujer, “la niña mala” que conoce de adolescente en su Peru natal, en el barrio de Miraflores durante la década de los 50.Ese inicio nos relata un largo viaje de sufrimiento y desencuentros entre ambos; Desde su juventud hasta su madurez.

Con escenarios tan divinos como Paris, Tokio, Londres o Madrid, Vargas LLosa desgrana el sentimiento del amor  a través de ojos de hombre y sorprende la exquisitez de sus palabras y lo bien reflejado que estan las naturaleza de los dos protagonistas, algo más que un hombre muy bueno y una mujer muy mala.

Un autor masculino, una voz narradora masculina también, pero una exactitud difuminada en el análisis que hace del universo femenino de aquella época en forma de mujer caprichosa, exigente y manipuladora casi sin escrúpulos pero que a su vez rezuma en episodios una dulzura y candidez que bien podrían haber estado inspirados por la figura de Audrey Hepburn.

Los cuidados que Ricardo dispensa a la ” Niña mala” tras los abusos en Tokio te dejan con la fragilidad a flor de piel, porqué la historia va enrainzando en lo más bonito del que la lee, no se puede ser indiferente a lo narrado al igual ocurre con la trama paralela de los vecinos “Gravoski” y los problemas de comunicación de su hijo Yilal.

Si el autor opina que una historia sencilla como esta, a simple vista pudo darle más trabajo que elaborar una obra densa será de ley encumbrarlo como maestro del género sencillo.

Sinceramente no sé que es más duro si el drama de Ricardo o el de llegar a la última página y quedarte con ganas de más. En mi opinión una de la mejores novelas publicadas en los últimos diez años porque te da esa lección que todos necesitamos para saber que hacer con la pasión.


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