Curiosidades sobre la poesía y la música

Algunas veces, algunas personas, cuando quieren decir que la letra de una canción es muy buena, dicen que es un verdadero poema (o expresiones similares).

Esta afirmación (aparentemente) parte de la base de que las letras de las canciones (en especial del rock) son algo muy distinto, muy diferente a la poesía (pero que se pueden acercar). Esto es un error.

Las letras de la canciones son casi poemas y están muy cerca de la literatura. Diferenciarlas sería como si alguien dijera de un solo muy inspirado de Eric Clapton, pongamos por caso, que “está tan bueno que hasta parece verdadera música”, no tendría mucho sentido, no?
 
Las letras de la canciones y la poesía son de las misma familia y más aun, son parientes muy cercanos, y sus logros, y sus valores y sus defectos deben ser medidos con los mismos parámetros. Hay diferencias, es cierto, pero son más los elementos en común: recursos, mecanismos, técnicas, tradición y finalidad.

Aunque muchas veces los letristas de las canciones no transiten el mundo de la literatura y cometan errores hijos de su desconocimiento (errores por no conocer su trajo!).

A su vez, la música y la poesía conviven en ese territorio fronterizo que se llama “la canción” y así como la música de una canción debe ser juzgada desde las cumbres de la composiciones musical, las letras de las canciones deben ser juzgadas según (y puestas en relación con) los puntos más altos de la literatura.

Alguien que escribe letras de canciones debe (debería) estar familiarizado, más que eso, debe conocer y manejar ampliamente el mundo de los poemas, aunque luego sus producciones transiten por estilos diferente. De otro modo, vamos a tener que escuchar eternamente canciones en las que se riman diminutivos (escuché una que decía: “quiéreme un poquito/ tu eres mi amorcito), con estrofas amorfas, y donde se transiten con aire inaugural caminos que, por ya recorridos, resultan aburridos.

Quizá, la imagen (su imagen) que tienen muchos (hablo de artistas y de los lectores/escuchas) de la poesía, no comulgue con la imagen (su imagen) de la música (no es lo mismo un poeta que un rockero) y sea por ello que ambos mundos les parezcan inconexos.

Y allí están esos seres, llenos de confianza y altanería, allí van… y así como hay público para todo, todos tenemos derechos a elegir a quiénes no queremos escuchar.
 


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