Cuentos para soñadores

 Cuentos de un soñador

Si no hubiese sido por Edward John Moreton Arax Plunkett, decimoctavo lord de la casa Dunsany, apenas nadie conocería hoy el nombre de este linaje de nobles irlandeses. Pero su talento literario popularizó un título aristocrático, convirtiéndolo a él mismo en el Lord Dunsany por excelencia. Sus obras dramáticas participaron junto a las de Yeats y Synge en la formación del teatro dublinés de principios del siglo XX, pero serían sus poéticos relatos de imaginación desbordante los que le darían un lugar en la posteridad.

Cuentos de un soñador es la colección de relatos más difundida de este autor irlandés. Contiene 16 narraciones confeccionadas en su época de mayor esplendor creativo, lo cual quiere decir que brillan por su estilo poético y el poder evocador de su fantasía. Los temas son los habituales en Lord Dunsany, incluyendo desde el terror cósmico (“En donde suben y bajan las mareas”) a la alegoría (“El cuerpo infeliz”), pasando por la reivindicación ecologista de “Día de elecciones”, el antibelicismo de “El campo” y la psicodelia protohippy de “Los mendigos”. Pero las narraciones más abundantes, y también las más características, son aquellas en las que crea exóticos países de reminiscencias orientales, adonde el narrador accede en muchas ocasiones a través del sueño y la imaginación: ”Portalness, la que mira al mar”, “La locura de Andelspurtz”, “Bethmoora”, “Días de ocio en el país de Yann”, “En Zacarath”… Países lejanos y maravillosos que casi podemos tocar con la mano gracias al poder evocador de la pluma de ónice de Lord Dunsany.

Desde que él las describiera por primera vez, muchos viajeros han transitado por esas tierras extrañas de nombres sugerentes. Entre ellos otros grandes soñadores como Tolkien, Lovecraft o Borges. Tolkien, al igual que Lord Dunsany, crearía tierras maravillosas con esplendorosas ciudades, y su ecologismo es el mismo que el de algunos cuentos del irlandés. Para Lovecraft, la lectura de estos relatos supondría toda una experiencia. Los imitaría en su juventud, pero pronto, atraído por el vértigo del miedo, trastocaría los sueños en pesadillas: las orientales ciudades del aristócrata irlandés se transformarían en oscuros conglomerados de construcciones ajenas a las leyes de la realidad y las exóticas deidades mutarían en deformes criaturas del caos. Borges comprendió muy bien a Lord Dunsany. Probablemente conociera los Cuentos de un soñador a través de la primera traducción española, publicada en 1929 por la Revista de Occidente, y la sombra del irlandés se intuye en algunos de sus relatos. Acerca de él dijo que era “el hacedor de un arrebatado universo, de un reino personal, que fue para él la sustancia íntima de su vida”.


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