Crítica de Atardecer en París

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Lo prometido es deuda. Finalicé la reciente novela de Nicolas Barreau, Atardecer en París, y ahora voy a ahondar un poco en los planteamientos preliminares que ya expuse acerca de esta novela en un pasado post.

Atardecer en París es una buena novela romántica. Su estilo dista bastante del de las novelas protagonizadas por highlanders que suelen encabezar el mercado de la novela romántica, ya que esta es una novela que verdaderamente encaja en el género de la comedia romántica tradicional. La novela de Barreau toma el patrón de cualquier comedia romántica tan presente en la historia del cine y la ambienta en el París de hoy en día, dotándole de ese tono romántico presente tanto en las comedias de Blake Edwards como en los clásicos del cine como Love in the afternoon de Audrey Hepburn. Burreau nos lleva de paseo por las calles más turísticas de París, nos enseña los restaurantes más típicos y nos cuenta un historia de amor, algo tonta en mi opinión, pero efectiva.

Bien, lo mejor es el estilo ameno y ligero que entra sin atragantarte y te engancha más o menos hasta el final. En realidad, el desenlace del “misterioso” pasado de la protagonista femenina no me lo esperaba en absoluto. A pesar de los trucos remanidos que conducen en hilo conductor de la novela, la historia, a decir verdad bastante sencilla, nos permite pasar un rato agradable, con pequeñas sorpresas y alguna que otra sonrisa.

Lo peor, como ya he ido comentado, es la sucesión constante de clichés (aunque es perdonable, pues parece ser esa la intención del autor), los personajes carecen de gran profundidad y son extremadamente sosos. Por otro lado, aunque la caracterización de Allen Wood anuncia descaradamente la identificación de este con Woody Allen, me cuesta imaginar a Woody Allen rodando una simple y llana historia de amor, teniendo en cuenta que el tema de la película que rodó en París dista muchísimo de una historia de amor. Asimismo, el juego que se hace con las películas que proyectan en el Cinema Paradiso es bastante pobre, da la impresión de que queda completamente descolgado dentro de la historia. En mi opinión, este punto debería haberse ensalzado más, pues el protagonista teóricamente es el dueño de un cine y preprara él mismo las películas, pero, paradójicamente, nunca se lo ve hacerlo, pasa más tiempo buscando a la escurridiza protagonista que trabajando.

En definitiva, Atardecer en París es buena, las carencias que he expuesto son perdonables, debido a que esto es una simple comedia romántica que corresponde al patrón clásico: dos enamorados que se desencuentran, un enredo y una anagnórisis final. Espero no haberla desmenuzado demasiado, pero esta es mi humilde opinión al respecto.

Para los soñadores y amantes de la novela romántica, Atardecer en París es una buena apuesta.

Foto – Carátula del libro

Más información – Atardecer en París: el amor visto desde un proyector

 


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