Colmillos postizos

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Gothika comienza con una caza: amparada por las sombras, una vampira acecha a su víctima, que camina inocentemente por las calles de Madrid. Se produce el ataque, y la presa, que no tiene ninguna opción, muere a manos de la cazadora. Su sangre fluye para alimentar a la hija de la noche.

Esta escena inicial debería resultar sobrecogedora y absorbente, casi hipnótica, atrapando al lector y empujándole a seguir leyendo. Sin embargo en la novela resulta prosaica y carente de interés. Se podrían apuntar varias causas. Para empezar, está narrada con poca garra y con un estilo demasiado plano. La ocasión pedía otra cosa.

Pero, en mi opinión, su principal defecto consiste en que el espacio físico no da sensación de realidad. Bien sea por la ausencia de referencias físicas concretas o porque las que hay no son significativas, la ciudad de la narración no adquiere la suficiente autenticidad para el lector.

Este problema de verosimiltud es extensible al resto de la novela y afecta a diversos aspectos: diálogos, personajes, ambientes, etc. Algo mortal para una narración de género fantástico, cuya característica básica es la de intentar hacer verosímil al lector algo que le resultaría inverosímil en su vida cotidiana, intentar que por un momento suspenda su visión racionalista de la realidad y acepte el escalofrío de lo sobrenatural.

Para ello el mundo representado ha de ser lo más auténtico y cercano al del lector. Si como tal asistimos a una cacería vampírica que se desarrolla en un Madrid de cartón-piedra, eso no nos produce ni escalofrío ni fascinación, ni mucho menos compromete nuestra visión del mundo. Nos deja completamente indeferentes.

No obstante, tampoco es todo malo en esta novela de Clara Tahoces. Algunas escenas generan un desasosiego inherente a la situación descrita; la historia, que demuestra imaginación, gana cierto interés a partir de la mitad de la novela, y se incluye un elemento temático que, aun no siendo muy coherente con la tradición vampírica, resulta de cierta innovación.

De hecho, Gothika ha ganado de la edición de 2007 del Premio Minotauro de Novela Fantástica. No obstante, a pesar de este galardón y de que tiene cosas salvables, a mi juicio está demasiado lejos de otras novelas sobre vampiros escritas durante los últimos 50 años, como El tapiz del vampiro, La doncella de hielo, Lestat el vampiro, El año de Drácula, El misterio de Salem’s Lot o la misma Soy leyenda, de la cual ya se habló en esta bitácora. Esas si que muerden.


Un comentario

  1.   Eduardo dijo

    No me gustó tanto, su fútil esfuerzo por crear un ambiente dramático ya la vez terrorífico es muy desesperante y aburrido. Escenas en donde nada pasa , en donde sólo te hablan de como el paisaje hace sentir a la protagonista. Una buena novela de vampiros, que no será el gran texto, pero sí muy divertida es la de Nocturna de Guillermo del Toro, acción, terror, drama…. Personajes interesantes y complejos. Y por fin, una historia original

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