Clara Sánchez habla de la novela que le ha dado el Premio Planeta

Clara Sánchez

La flamante ganadora del Premio Planeta, Clara Sánchez, habla de “El cielo ha vuelto”, novela que le ha hecho haberse llevado esta reconocida distinción literaria.

Esto es lo que la autora dice sobre su obra: “Patricia, la protagonista, vive de una manera particular e íntima algo que sucede a nivel general: en los últimos tiempos tenemos que asumir una nueva forma de desconfianza que no conocíamos. Pongamos el caso de los que han sufrido el asunto de las preferentes, que confiaban en su banco, que se echaban en manos del director de su sucursal, para sentirse luego estafados y abandonados. Hemos vivido una cierta inocencia, nos parecía que ciertos estamentos no nos iban a engañar. La parte buena es que ahora somos más conscientes de que tenemos que manejar nuestra vida nosotros mismos, y no dejarnos manipular”.

Sánchez no se considera autora de novelas sociales pero sabe que las narraciones no se pueden deslindar de todo del entorno y del contexto en el que surgen: “Mis novelas en general no son ni militantes, ni políticas, ni sociales. Pero obviamente no suceden en una atmósfera cero. Un elemento importante es su vínculo con el trabajo. Lo que le ocurre a la modelo en su trabajo puede llegar a pasarnos a todos: vernos amenazados y sentir una angustia psicológica muy importante”.

En cuanto a los buenos datos de ventas de sus dos últimas obras y la concesión del Planeta dice que “no sabría decir el porqué exacto, pero es tremendamente reconfortante, ahora que llevo publicando casi 25 años. Soy una escritora vocacional y podríamos decir que romántica. No porque escriba novelas románticas, sino porque tengo una idea romántica de lo que es la literatura: tratar de encontrar un lugar en el universo donde unir trozos de la realidad para darle un poco de sentido. Creo que éste es un premio merecido y llega en un momento muy positivo de mi vida. El Planeta es mío”.

Más información – Clara Sánchez gana el Premio Planeta

Foto – El País

Fuente – El País

 


Escribe un comentario