“Cincuenta sombras de Grey”, la literatura erótica y mi dilema

El beso

El pasado fin de semana se estrenó la adaptación cinematográfica de Cincuenta sombras de Grey, de la autora británica E. L. James. He querido dejar pasar unos días y ver qué reacciones se producían ante el resurgir de la novela erótica más popular de las últimas décadas.

Los informativos mostraban a legiones de seguidores de la saga, principalmente mujeres, acudiendo a los cines. Tiendas, hoteles y restaurantes que, aprovechando la coincidencia con San Valentín, ofrecían el pack Cincuenta sombras de Grey que incluía algún tipo de objeto como esposas para reproducir algunas de las escenas del libro/película. Mi pasmo ante esto iba aumentando y mi dilema sobre si leer el libro también.

Distinto es lo que he encontrado en la red ya que he podido leer, con alivio, artículos de periodistas y críticos que señalan los peligros de la novela. El artículo de Carme Chaparro en su blog de Yahoo Noticias es demoledor. Tras poner de manifiesto que la trama se basa en la idea de la chica virgen y casta que enamora al macho de múltiples parejas sexuales, la periodista pone de relieve en su análisis lecturas más inquietantes:

[…] él le pone espías para controlar dónde va y con quien (el pretexto, claro, es asegurarse de que no le pase nada a ella). Ohhhh… es que la ama tanto que la quiere proteger. Lo mismo dicen las chicas para justificar que sus novios les espíen Whatsapp o Facebook: lo hace porque me quiere, para que no me meta en líos, lo hace porque le importo.

Parece ser que la gran historia de amor que vende la novela es una historia de obsesión y control en el que la chica acepta y disfruta todas las normas y reglas del macho alfa.

Pero María… la novela tiene fama porque es erótica. ¡Amiga! Eso es otro cantar. O no. Siguiendo con el el hilo planteado por Chaparro, la idea de erotismo que plantea es profundamente machista.

Y como esto es un blog de Literatura, hablemos pues de literatura erótica, la carta que esta novela puso sobre la mesa cuando apareció.

Pareciera que antes de Cincuenta sombras de Grey, la literatura erótica no existía cuando lo cierto es que en España Tusquets convocaba el premio literatura erótica La sonrisa vertical que ha dejado un buen número de buenos títulos.

Vuelvo a decir que no he leído ninguna de las novelas de E. L. James y que me debato entre hacerlo o no, por aquello de opinar de primera mano. Sin embargo, sí he leído libros catalogados como eróticos: El amante, de Marguerite Duras; Once Mintuos, Paulo Coelho y Ligeros libertinajes sabáticos, de Mercedes Abad. Exceptuando el segundo, ambos me parecieron excelentes novelas/relatos, escritos  con verdadera profundidad literaria.

Hay grandes obras en la literatura que retratan con sensibilidad y profundidad las complejas aristas del deseo, el erotismo, el amor y la pasión sin caer en estereotipos tan explotados como lo que plantea Cincuenta sombras de Grey, que para más inri, alimenta el mito de que el erotismo requiere de todo un arsenal de objetos y aparatos hechos para el placer, dejando de lado lo que la literatura brinda en este campo: el infinito poder de sugestión de la palabra.

Indagando en la red, he encontrado un post de un blog dedicado al erotismo, Libelia, que recoge catorce clásicos de la literatura erótica al que recomiendo que echéis un ojo.

Yo por mi parte sigo sin tener claro si leer o no Cincuenta sombras de Grey ya que la lista planteada por Libelia me parece mucho más sugerente que los caprichos del rico y plano Christian Grey.


Un comentario

  1.   Beatriz García dijo

    “Once minutos”, de Paulo Coelho no es una novela erótica, a mi entender. La leí, y es de las que más me gustan de él.

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