Carlos Barral, el dictador orgiástico

El poeta Carlos Barral

Pocas veces se usa la palabra dictador en el mejor de los sentidos (en el único bueno de hecho): no tiene nada que ver con dirigir un territorio estando por encima de la ley, algo inhumano, sino que se refiere al hecho de dictar un texto para que otro lo escriba, algo muy humano, sobre todo si es para llevar a cabo una creación literaria.

Lo cierto es que dado que no todos los escritores conocen el éxito y la consiguiente bonanza económica en vida, muchos (como vimos ayer Henry Miller se incluye en este grupo…) se quedaron con las ganas de agenciarse una buena secretaria que escribiera por ellos para tener que concentrarse solo en crear.

Carlos Barral, poeta barcelonés nacido en el 28, sí llegó con el paso del tiempo a poder contratar a una secretaria.

Su amigo y compañero de oficio Gil De Biedma hablaba así al respecto:

“Es que a Carlos le entusiasma oír su propia voz. Y además dicta muy bien. Yo a Carlos le he visto dictar en alguna ocasión y debo reconocer que es un espectáculo orgiástico. En el fondo, se está poseyendo a sí mismo”.

Más información – Delibes y lo que es trabajar

Foto – Cervantes

Fuente – Escribir es un tic (Francesco Piccolo)


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