Borges y el efecto de Isaac Newton

Jorge Luis Borges

Otras de las geniales anécdotas que tienen como protagonista a Jorge Luis Borges es la que vamos a contar ahora que se dio en un acto social en el que también estaba presente el novelista Óscar Hermes Villordo.

Resulta que durante un descanso en dicho acto, ambos, pero especialmente Borges tuvieron la necesidad de ir al servicio, el cual tenía un acceso verdaderamente difícil, especialmente para personas invidentes como Borges.

Resulta que para acceder al baño había que pasar por una escalera de madera verdaderamente empinada que además crujía al ser pisada.

La subida fue difícil, pero se llevó a cabo sin mayor problema… aunque la bajada tuvo algo más de dificultad, la cual fue advertida, primero que por nadie por Óscar Hermes Villordo.

Este, notando que Borges la estaba bajando muy deprisa, saltándose casi los escalones, temió que el literato acabara en el suelo y sugirió lo siguiente:

-¿No debería usted bajar la escalera más despacio?

Borges se giró y comentó con la mayor de las naturalidades la siguiente e irónica frase a su interlocutor:

Pero no soy yo… es Newton

Más información – Anécdotas de escritores

Foto – Pijama Surf


Escribe un comentario