Booktrailer de ‘El Arcediano De Écija’, de Francisco Tejedo Torrent

El arcediano de Écija es la última novela de Francisco Tejedo Torrent, publicada en Ediciones Áltera. La novela narra cómo Ferrán Martínez fue capaz de crear el caldo de cultivo que acabó con la masacre de una de las mayores juderías que existían en la Península Ibérica en el siglo XIV.

El arcediano de Écija es una novela histórica que hace una precisa radiografía del siglo XIV, una época de aparente convivencia pacífica entre judíos y cristianos. Francisco Tejedo  ha conseguido recrear una de las mayores aberraciones cometidas en la Península Ibérica en nombre del rencor y del odio.

Quién fue el Arcediano de Écija

Ferrán Martínez, conocido por su cargo de arcediano de Écija, fue un clérigo español del siglo XIV, uno de los más importantes predicadores antisemitas. Se hizo enormemente popular por sus sermones y predicaciones en los que insistentemente excitaba el odio contra los judíos, a los que atribuía toda clase de vicios, y a través de ellos fue el mayor impulsor de la revuelta antijudía de 1391. A pesar de su cargo de arcediano en Écija, vivía en Sevilla, como vicario general de Pedro Gómez Barroso Albornoz (el primer cardenal-arzobispo de Sevilla, sobrino del también cardenal y arzobispo Gil de Albornoz).

Sinopsis de la novela El arcediano de Écija

Ferrán Martínez, movido por un desmesurado celo antijudío, considera una señal divina su nombramiento como arcediano —canónigo, juez de asuntos religiosos y representante del arzobispo hispalense— en la comarca de Écija. Ferrán ansía ahora formar un ejército de matadores que acabe con el “problema judío” en todo el reino de Castilla. La muerte del arzobispo Barroso, en 1390, pone la archidiócesis en sus manos. Dicta inmediatamente una orden a todos los párrocos, bajo pena de excomunión, con instrucciones para destruir las sinagogas y enviar a Sevilla los candelabros rituales, los libros hebreos y los rollos de la Ley. Los ríos de sangre no volverán a su cauce ni en Sevilla ni en la católica Castilla desde aquel momento.

El arcediano de Écija aúna amor, desesperación, injusticia y odio. Pero, sobre todo, es una extraordinaria alegoría a la libertad.


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