Biografía de Adolfo Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares nació en 1914 en la ciudad de Buenos Aires y murió en la misma ciudad en 1999.

Cuando tenía once años escribió su primera novela dedicada a una prima de la que estaba perdidamente enamorado. Más allá de la anécdota este es un dato significativo ya que durante toda su vida Bioy ejerció un cierto oficio de galán.

Además, nació en el seno de una familia acaudalada, lo que le permitió dedicarse por entero a la literatura (un sueño que no todos desearían).
Alrededor de 1930 conoció, en casa de Victoria Ocampo, a Jorge Luis Borges.
Allí también conocerá a Silvina Ocampo, quien luego será su esposa.
Durante años Bioy y Borges escribieron en colaboración. Si bien Borges era mayor en edad y la fama le fue más favorable (con el tiempo), nunca estuvo claro quién era el discípulo (quizá porque ambos eran maestros).
De su producción en colaboración se destaca el famoso seudónimo de Bustos Domecq, bajo el que escribieron (y se divirtieron escribiendo) numerosos cuentos policiales.

Al ya mencionado matrimonio de Bioy Casares con Silvina Ocampo, le siguió el nacimiento en 1954 de su única hija, Marta. Por lo demás, poco hay de extraordinario en sus días.

Con los años los títulos se sucedieron, El sueño de los héroes, El lado de la sombra, Diario de la guerra del cerdo, y un largo etcétera. Al analizar su obras, rápidamente surgen conceptos tales como “racionalismo”, “simetría”, “anhelo de perfección”, a la vez que “fantasía”, “paradojas”, “armonía” y “sentido del humor”.

De todas sus obras la más famosa es su novela La Invención de Morel, una obra curiosa, “perfecta” al decir de Borges, una obra que mezcla la precisión lógica de su argumento, con el amor que sienten sus personajes y la melancolía de su autor.

Los premios llegaron en la vejez: el Gran Premio de Honor de la SADE, la Legión de Honor de Francia en 1981, Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1986 y el Cervantes en 1990.

Y así fue su vida tranquila, ordenada, sin escándalos, ni tragedias, ni luchas heroicas. O quizá las hubo, y este argentino, que prácticamente era un caballero inglés, las disimuló bajo una gran manto de discreción.

 

 


Un comentario

  1.   kelly julieth dijo

    esta esuna pagina perra

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