Bernard Shaw y su elegante manera de dar calabazas

Bernard Shaw

Como todo el mundo sabe… hay personas a las que la fama ajena les vuelve locas y que son capaces de iniciar (o de al menos intentar iniciar) relaciones amistosas o sentimentales con alguien solo por el hecho de poder codearse así con una persona de renombre.

Sin embargo, y pese a que a muchos famosos eso no le importa con tal de pasar un buen rato, Bernard Shaw no quería ver ni en pintura a este tipo de señoritas que podían fácilmente calificarse de cazafortunas o simplemente de mitómanas.

Por eso, cuando recibió un extraño ofrecimiento que ahora relataremos tiró de ironía y de elegancia para rechazarlo. La historia fue la siguiente.

Resulta que un día una dama, que era conocida precisamente por tratar de ligar con famosos, le envió una tarjeta con su dirección y un texto que rezaba “La Señora X se encontrará en su domicilio el martes de la semana siguiente, entre las cuatro y las seis de la tarde“.

Tras mucho meditar sobre la manera de contestar a semejante atrevimiento, Shaw optó por un conciso pero claro y cortante: “El Señor Shaw también”.

Suponemos que la Señora X enterró en ese momento su afán por buscar famosos con los que poder acostarse después de un hachazo tan grande…

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Foto – Entre nómadas


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