Balzac y la codicia de la herencia

Balzac

Hoy os vamos a contar una simpática anécdota de Honoré de Balzac que sacó humor en unos duros momentos (que quizá para él no eran tan duros) para dejar una ingeniosa frase que hizo reír a los suyos durante un buen rato.

Resulta que uno de sus tíos, adinerado señor con bastante hacienda, murió a una avanzada edad y tras un agónico proceso que se sabía que iba a acabar en defunción.

Consciente de esto, el familiar dejó un claro testamento según el cual legaba sus riquezas a su sobrino escritor, que de esa manera vería incrementado notablemente su patrimonio.

Cuando se lo comunicaron a Balzac casi le da un vuelco al corazón y ciertamente, pese al dolor por el deceso de su allegado, se alegró por los bienes que desde ese momento poseía y por el el buen detalle de su tío que le legó tamaña fortuna.

Balzac quiso hacer partícipes a los suyos de la buena nueva y para ello los convocó y sin preámbulos ni dilaciones, tal vez ansioso por compartir su nuevo estatus económico con alguien, les espetó la siguiente lacónica frase:

“Ayer por la noche mi tío y yo hemos pasado a mejor vida”.

Más información – Anécdotas literarias, entre la ficción y la historia


Un comentario

  1.   Alonso Barán dijo

    Qué curioso…. la verdad es que no es de extrañar, pues Balzac era en lo personal un tipo nefasto donde los hubiera… codicioso, robaba ideas a escritores “amigos”, obsesionado con hacerse rico….
    De hecho, se casó con una condesa y cuando le advirtieron de que era un mal tipo y que perseguía su fortuna, ella contestó: “pero es que escribe tan bien…”
    Una anécdota muy divertia, sí señor.
    Un saludoooo

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