Autores: Riyoko Ikeda

La autora de la que hablaré hoy es un sinónimo de shôjo de los años 70. Su obra es bastante extensa, y sus actividades van más allá del manga, pero nosotros la conocemos principalmente por la mítica serie de animación Lady Oscar, que era la versión anime del manga, publicado más tarde en castellano por Azake Ediciones, La Rosa de Versalles. También nos llegó, entre 2008 y 2010 y de la mano de Glénat esta vez, La ventana de Orfeo.

Riyoko Ikeda nació en 1947 (toda una veterana), y a los 20 años debutó en el manga con la historia corta Barayashiki no shôjo, y en 1968 inició su larga colaboración con la revista Margaret con Ai wa eien ni. Se considera una de las autoras del llamado Grupo del 24 (por el año 24 de la era Shôwa, 1949 para nosotros), caracterizadas por ser autoras de shôjo más serio, profundo y con el tratamiento del sexo por primera vez en el manga. Y la maestra Ikeda precisamente es famosa por eso: por sus shôjo para mujeres de todas las edades y, por qué no, también lectores masculinos interesados en sus obras casi siempre basadas en hechos históricos reales.

Su obra más conocida es la imprescindible La Rosa de Versalles, publicada entre 1972 y 1973 y recopilada en 10 tomos, 5 dobles en la edición española de principios de los años 2000. Un romance histórico con grandes dosis dramáticas y hasta trágicas que nos sitúa en la época de la Revolución Francesa y que está protagonizada por Oscar, una chica que, educada como un chico, es la capitana de la Guardia Real, pero sigue siendo una mujer que se enamora y sufre por su amado. En realidad ya hablamos de esta obra hace un tiempo, podéis leer el artículo aquí.

La Ventana de Orfeo se publicó entre 1975 y 1981 y llegó a los 18 volúmenes (13 de más grosor en la versión española) y también está protagonizada por una chica educada como chico, Julius en este caso, con la Revolución Rusa como telón de fondo. También es absolutamente recomendable y gustará especialmente a los amantes de las tragedias.

Ikeda ha escrito y dibujado muchas más obras, que como decía tienen casi siempre un contexto histórico real, pero protagonizadas normalmente por personajes ficticios. Para acabar, uno de sus intereses es la ópera, género teatral en el que incluso canta.


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