0
Cómo siento la Fiesta, ahora mismo ser Hemingway es fácil, el acceso es libre para el lector que se haga con un ejemplar de “Fiesta”, y pase del París de los años 20 a una Pamplona avallasadora, de rutilantes paseos a la vera de la aventura...
sigue leyendo
Sigo con la brecha de leer un libro y luego desleerlo en una película. Aunque hay un libro que me apetece mucho desleer, se trata de Naná, de EMILE ZOLA, cuyo verbo fue encarnado en pantalla por el gran Jean Renoir.
Naná es una jovencilla de 18...
sigue leyendo
Después de Truman Capote, llegaron las versiones, las encarnaciones a la gran pantalla de su vida. Todas trasladando la imagen amanerada, homosexual y, a veces, ridícula del autor norteamericano.
También era parlanchín ante las cámaras de los platós...
sigue leyendo
Las películas siempre ocasionan una reacción en cadena en el mundo editorial. Y ser un lector, a veces, se convierte en una manipulación ejecutada por los grandes héroes del marketing cinematográfico. Así, todos pudimos apreciar Tirant lo Blanch...
sigue leyendo
Dado que mi compañero de blog ha comenzado con la señora Woolf, un par de entradas más abajo, yo aprovecho el filón y hablaré de Flush, otra novela de la escritora británica y que fue concebida como un divertimento mientras la autora concluía...
sigue leyendo
A todos nos gusta, a veces, el marrano de Henry Miller y esa prosa desnuda, indecorosa, y tan inclinada a hacer el amor ante los ojos ruborizados del lector. Nunca hubo escritor tan ajetreado, sexualmente hablando, que tomara sin despenairse todas las...
sigue leyendo
Iván Ilich es juez. Un hombre de leyes de salario prominente, mujer y dos vástagos. ¿Se podría ser feliz con este conglomerado?
Seguramente. Hasta que la astuta muerte te viene a acechar a las puertas de tu casa y pone tu vida patas arriba. Primero,...
sigue leyendo
Hubo un tiempo en que los corresponsales tenían las pintas de Ernest Hemingway. Eran cultos, inquietos, viajados y estudiosos de la complejidad del hombre, a veces, lucían barbas blancas, ojos espejeados de azul, y un habano insertado en los labios...
sigue leyendo
El señor Pickwick se pasea con aire marcial entre sus amigos, descorchando botellas y más botellas de anécdotas que hacen agitar el pecho del lector. Su criado, Sam Weller, ayuda a la tarea con su personalidad Groucho Marx, de hablar ignorantón...
sigue leyendo
La conversación puede transcurrir de la siguiente manera:
Personaje A: ¿Has leído a Dan Brown?
Personaje B: No
Personaje A: ¿Y a Lucía Etxebarría?
Personaje B: No
Deducción a la que llega el personaje A: ¿Es que no te gusta leer?
Entonces,...


