Antonia Gutiérrez, la mujer que quiso entrar en la Biblioteca Nacional

María Cristina de Borbón

María Cristina de Borbón dos Sicilias, reina regente de España entre 1833 y 1840

La Biblioteca Nacional de España es la cabecera del sistema bibliotecario español y en ella se custodia el patrimonio bibliográfico de nuestro país.

Quien este verano decida pasar unos días en Madrid, debería considerarla una visita tan imprescindible como el Museo del Prado. Hoy no voy a hablar sobre esta institución, sino que os voy a contar la historia de cómo una mujer consiguió acceder por primera vez a ella.

Corría el año 1837. España hacía pocos años que había enterrado al que la historia ya ha catalogado como el peor rey de España: Fernando VII. Su hija, la futura reina Isabel II, aún era menor de edad, por lo que dejó a su esposa, María Cristina de Borbón dos Sicilias, como regente del reino hasta que la niña alcanzara la mayoría de edad.

La regencia de María Cristina de Borbón tiene muchas sombras, pero arrojó una luz que abrió muchas puertas, y es que la reina regente permitió a las mujeres acceder a la Biblioteca Nacional.

Pero no os equivoquéis, no fue un acto político de la reina para ganarse a las súbditas, sino que fue la respuesta a la petición realizada por Antonia Gutiérrez, la verdadera heroína de esta historia.

Antonia Gutiérrez era una mujer viuda e hija de ilustrados que en 1837 envió una carta a la reina solicitando “un permiso para concurrir a la Biblioteca Nacional“. Desde que fue fundada en 1713, las mujeres no habían podido acceder a la Biblioteca, tan sólo en los días de visita, es decir “en los feriados con permiso del bibliotecario mayor“.

María Cristina atendió la petición y ordenó que autorizaran la entrada y consulta de libros a ella y a todas las mujeres que lo desearan alegando que “esta mitad del pueblo tiene cientos de conventos donde encerrarse y no bibliotecas donde instruirse.

El director de la Biblioteca Nacional contestó a la reina justificándose con que una sala de mujeres dispararía los gastos si se tratara de más de cinco o seis ya que “sería preciso comprar mesas, un brasero, escribanías y lo necesario para que las señoras concurrentes estuvieran con la decencia que corresponde.

La reina, firme en su decisión y seguramente molesta por esta respuesta, contestó lo siguiente: “Reitero que admitan a cuanta mujer lo solicite y en el caso de que afortunadamente el número de estas exceda de cinco o seis lo haga usted presente, manifestando el aumento de gasto que sea indispensable.”

Antonia Gutiérrez (Madrid, 1781-1874) tenía 56 años cuando pudo, por fin, ser una usuaria más de la Biblioteca Nacional de España. Antes de esto ya había publicado el primer tomo del Diccionario histórico y biográfico de mujeres célebres, irónicamente firmado con seudónimo masculino.


Escribe un comentario