Anécdotas literarias: entre la historia y la fantasía

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Las anécdotas literarias, esas inverosímiles historias que tienen a escritores famosos como protagonistas y de las que muchas veces nos hacemos eco en esta web tienen tanto de fantasía como de historia… pero eso no es lo verdaderamente importante.

Lo cierto es que la mayoría de ellas serían increíbles si las contamos sobre otra persona, pero los toques de ironía en los que suelen estar basados, los juegos de palabras o los hachazos exactos sí son propios de gente que maneje el lenguaje como sólo los literatos saben hacer.

Algunas de ellas se cuentan repetidas en dos autores diferentes, sin saber cuál de ellos fue el que la llevó a cabo, o si realmente no fue ninguno y se les ha atribuido de manera apócrifa, otras veces tenemos testigos de primera mano que afirman haber estado delante cuando la historia aconteció…

Verdaderamente lo interesante de las mismas y lo importante, creemos que no es si fueron ciertas o no sino lo que contienen en sí mismas, un chispazo de cotidianidad envuelto en el halo literario y de jugueteo con el lenguaje y con el propio ego que tan común es en los escritores.

Hay que tomar esas pequeñas historias como lo que son: un “lo que pasó o podría haber pasado” que juega con lo extraño que sueñe haber en las personalidades de los escritores.

Hablan de literatura o son literatura en sí… pero lo cierto es que a la gente que ama la literatura como yo le pirran este tipo de chascarrillos que tienen, haya sido cierto o no, a los Quevedo, Borges o James Joyce como protagonistas…

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