Alcalá Galiano y la senectud

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Dicen que la vejez lleva inseparablemente la sabiduría, y lo cierto es que demuestra bastante sabiduría el hecho de saber acatar la vejez e incluso hacer broma y escarnio de la propia senectud.

Eso parece ser lo que el escritor gaditano Alcalá Galiano hacía a tenor de este diálogo que se conoce de él con una mujer conocida suya y algo impertinente a la que cierta vez se encontró por la calle.

Resulta que su amiga, lejos de mostrar un poco de amabilidad o de diplomacia, espetó al literato la siguiente frase que como podrán comprobar es algo cruel para un hombre al que la juventud queda verdaderamente lejos:

-Don Antonio, le encuentro muy viejo.

Cualquiera en el lugar de Alcalá Galiano habría enfurecido, pero él supo tirar de clase y devolver el agravio de una manera bastante más sutil y hasta poética que tal vez su interlocutora siquiera llegase a captar, pero que ha pasado a la historia debido a lo genial de la misma. Esto fue lo que dijo:

Tampoco usted está más joven. Le ocurre lo que a los que se embarcan por vez primera: que cuando el barco comienza su singladura les parece que es la tierra la que se va de ellos, y que ellos no se mueven.

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