2014, el año que se fueron ‘Gabo’ y ‘la Matute’

Gabriel García Márquez
Como cada 31 de diciembre echamos la vista atrás envueltos por la nostalgia del año que se va. Ante nosotros doce meses nuevos aún por escribir. Siento no ponerme más profunda o mística, pero el misticismo lo suelo reservar para los solsticios y mi cumpleaños.

El 2014 será para mí el año que comencé a colaborar en Actualidad Literatura (espero que el año que deje de hacerlo esté aún lejano) y también es el año en el que tuve, más bien tuvimos, que decirle adiós a dos grandes escritores del siglo XX: Gabriel García Márquez y Ana María Matute.

Este año se han ido otros muchos escritores, pero ellos nos han dejado un sentimiento especial de orfandad.

Gabo se fue en abril, en ‘esa estación del año en la que nadie debería morir‘. Nos dejó la persona que nos enseñó que existía un lugar llamado Macondo, un lugar en el que muchos fueron tan felices perdidos entre sus páginas, que hasta Joaquín Sabina dijo que ‘en Macondo aprendí, que al lugar donde has sido feliz no deberías tratar de volver‘.

Colombia se quedó sin su hijo más ilustre, aquel que nos contó la Crónica de una muerte anunciada y la historia de aquel viejo coronel que, ahora ya sí, no tiene quien le escriba.

Se fue el 17 de abril en México, el país que fue su casa durante tantos años. Se fue el escritor, el periodista y el ser humano que elevó un grado más la literatura escrita en castellano.

Entre noticias de corrupción y fútbol, brevemente, salía en los medios que una escritora había muerto. Ana María Matute se fue el 25 de junio, discreta y elegante, tal y como ella siempre había sido.

Ana María Matute
Se fue la escritora que nos habló de aquel Olvidado Rey Gudú, la escritora de la mirada triste que era capaz de escribir también para niños, la que desgranaba la realidad con su mirada pesimista pero sensata.

Se fue la tercera mujer en entrar en la Real Academia de la Lengua ocupando el sillón de la letra K, la tercera en obtener el Premio Cervantes y la mujer que fue propuesta para el Nobel.

Se nos fue discretamente la escritora cuya presencia ponía de relieve lo mal que tratamos a nuestras autoras, los escasos reconocimientos que obtienen y el papel tan periférico que tienen en nuestras letras.

Ya nunca más podremos asistir a sus charlas y disfrutar de ese humor tan fino y elegante que tan sutil se desparramaba en su obra. Yo tuve el gusto de verla en una pequeña conferencia que dio en el Corral del Carbón en Granada en la primavera de 2007. Una tarde que rememoro con cariño.

Y aunque nos queden sus obras, se nos fueron Gabo y la Matute, se nos fueron.


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