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«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí»

¿No es fabuloso, nunca mejor dicho, que una obra literaria acabada, redonda, sea tan breve que sirva de título a un texto sobre ella misma?

El autor de este minicuento lo tituló El dinosaurio. «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». La brevedad de Augusto Monterroso, que él considera un lastre, pues le gustaría poder escribir obras extensas, ha sido sin embargo señalada por algunos críticos como elemento esencial de originalidad y calidad. «Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos», que diría Jorge Luis Borges (así lo escribió en el prólogo a su Ficciones).

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Foto de jerryr924 / Jerry Russell.

Que el personaje estuviera durmiendo solo hace que aumentar en el lector precisamente ésa sensación de haberse perdido algo. De hecho: ¿Qué es más inquietante? ¿Que aparezca un dinosaurio, o lo que le haya acontecido al personaje mientras estaba dormido? Impresiona la cantidad de reflexiones que pueden surgir (y que surgieron y siguen surgiendo, desde luego) en torno a solo siete palabras. Tan es así que no es extraño que este cuento se use como punto de partida para ejercicios de clase. Sirve como excusa para hacer a los chavales preguntas directas tales como «¿Qué son los dinosaurios?» «¿Cómo son?» pero también para otras no tan directas, y que llevan intrínsecos esfuerzos literarios: «¿Qué pasó antes? ¿Y después? ¿Cómo era la situación?». «La posibilidad de elegir una tarea y la ausencia de respuestas correctas pueden dar lugar a la imaginación y a muchas respuestas individuales en las que los alumnos pueden aprovechar las asociaciones y el vocabulario establecidos entre todos», explica la profesora Ingunn Hansejordet.

El peso de la narración recae en lo no dicho, lo que fomenta precisamente la multiplicidad de interpretaciones. Al lector le invade la sorpresa sorpresa, le puede la ambigüedad, a menudo le lleva al aturdimiento la breve narración. La sensación de que algo se nos escapa fuerza a encender la maquinaria de interpretar, la imaginación. «El cuento tendría un corte fantástico si tomamos al dinosaurio como algo real, como una conjunción del pasado prehistórico, donde esta criatura habita, con el presente de un mundo lógico y racional, donde vive el hombre. En otras interpretaciones, estaríamos ante una narración de misterio o policíaca, si el dinosaurio fuera apodo de algún hombre. Podría tratarse también de una comedia, o incluso tener contenido político, si le damos esta connotación al término “dinosaurio”». Así lo explica Faustino Gerardo Cerdán Vargas en el artículo Augusto Monterroso y el minicuento. La obra literaria siempre es medio de quien la escribe, medio de quien la lee y la interpreta.

Le salió bien la transgresión a Monterroso. Quien aún pretenda que el cuento o los microrelatos son un género menor, tendrá que dar muchos más argumentos para sostenerse tras la publicación de El dinosaurio. Y el que aún no lo quiera creer, que eche un vistazo a la lista de continuadores, desde el escritor Pablo Urbanyi (hizo algo que es, a la vez, una parodia y un homenaje: «Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí») hasta los múltiples y variados autores que en él se han inspirado y se pueden encontrar en el mismo internet en el que triunfa Twitter.

Referencias


6 comentarios

  1.   BUDIN dijo

    YO BUSCABA UN CUENTO NO ESTO

  2.   marisol dijo

    pues como explicar decir algo tan breve nos hace pensar , si este mini-cuento lo intepretariamos en realismo t darias cuenta q hay mucho q decir.

  3.   pepote dijo

    No se preguntaron ¿quién o qué se despertó?

  4.   Andreíta dijo

    ¿Acaso no han sentido que éso les pasa en una resaca?

  5.   Cesar C. C. dijo

    Un sueño feliz en donde los dinosaurios ya estaban desaparecidos… y al despertar todavia estaban alli. El dinosaurio … relidad de violencia, intranquilidad insertidumbre, corupción, y de gran parte de la sociedad en decadencia sin principios y valores.

  6.   Txomin Goitibera dijo

    Más breve aún el de Julio César: veni, vidi, vici. Ritmo, progresión, exposició, nudo y desenlace. lo tiene todo.

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