De la profesión perdida

Escrito por: Lynn

5 de Junio del 2007

Hubo un tiempo en que los corresponsales tenían las pintas de Ernest Hemingway. Eran cultos, inquietos, viajados y estudiosos de la complejidad del hombre, a veces, lucían barbas blancas, ojos espejeados de azul, y un habano insertado en los labios como el mejor refugio para la vida bohemia del junta palabras.

Muchos te contaban sus refriegas con la vida en escritos de sentimiento magistral como París era una fiesta, obra póstuma del escritor redactada en medio de una apabullante juventud, y la proa de la torre Eiffel guardando cama todos los días en ese lecho de nubes parisienses.

El señor Hemingway era corresponsal de los diarios norteamericanos, el primer freelancer de la historia, y convivía con su mágica mujer, su mágico hijo y el perro más mágico, si cabe, de su hijo.

Allí se codeaba con Gertrude Stein, se topaba en un callejeo con James Joyce, y otros escritores de prosa deslumbrante, y estelar.

Entonces… cómo no iba a ser París una fiesta, ahora, si paseas por el cementerio de Pere Lachaise puedes ver los rescoldos de la juerga.

Cierra los ojos, y susurra:

Ser Hemingway, en París, en los años treinta.

Deseo concedido, si lees el libro.

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Categorías : Biografía, Escritores

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Comentarios

3 Responses to “De la profesión perdida”
  1. El futuro incierto del último refugio de Hemingway | Actualidad Literatura
    on Noviembre 8th, 2007 4:17 pm

    [...] principal puede verse un impresionante paisaje de bosques, montañas y ríos.No es casual que Ernest Hemingway escogiera ese lugar para esconderse de su leyenda. Allí la caza y la pesca son abundantes. Y la [...]

  2. Marfil
    on Marzo 9th, 2008 7:18 pm

    Muy pocas personas han podido hacer lo que Hemingway: desvanecer la línea entre la vida real i la realidad litararia. es un autor maravilloso.
    I mui pocas personas logran definir su elegido lapso de vida tan bien.

  3. Lynn
    on Marzo 11th, 2008 10:30 am

    Pues muchas gracias por vuestros comentarios… Había olvidado esta entrada y la he recuperado para mi blog (la edad kafkiana de Lynn).

    Saludos

    Lynnsinhill

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